Sexo a ciegas

Te invito a que pruebes un juego. Quizás ya lo hayas probado. Tanto si lo has hecho como si no, sigue leyendo…

La próxima vez que empieces a jugar con tu pareja, dile que confíe en ti. Si acepta el juego, busca alguna pieza de ropa que te sirva para vendarle los ojos… así no verá nada de lo que está sucediendo, nada de lo que estás haciendo. ¿Te atreves?

Si ya lo has hecho en alguna que otra ocasión, pregúntate: ¿para qué he decidido vendarle los ojos a mi pareja?

Si nunca has jugado a este juego… busca alguna razón para hacerlo.

Si te apetece, vamos a reflexionar sobre los motivos por los cuales podemos incluir este juego en nuestro repertorio de diversiones sexuales en pareja:

Para cambiar de juego de vez en cuando y así evitar la monotonía
Para potenciar el tacto, el olfato, el sabor y los sonidos del sexo sin que unos ojos nos den pistas claras de lo que está sucediendo. Cuando privamos uno de los sentidos, los demás se agudizan…
Para incorporar el factor sorpresa en el juego ya que la pareja no ve lo que está sucediendo ni lo que va a suceder
Para liberarte… A veces, cuando hay luz, cuando nuestra pareja nos ve, nos cohibimos y no hacemos aquello que realmente nos apetece… si nuestra pareja no nos ve, quizás podemos dejar de sentirnos así y hacer aquello que nos apetezca realmente…
Y si tenemos en cuenta el motivo anterior… vendar los ojos de nuestra pareja nos puede servir para ir ganando confianza si nos sentimos cohibidas cuando estamos jugando en pareja. Poco a poco, viendo que lo que le hacemos cuando nos liberamos le gusta a nuestra pareja, iremos cogiendo confianza y eso puede hacer que luego nos atrevamos a hacerlo sin que tenga los ojos vendados…
De todos los factores que hemos dicho anteriormente, el más importante es el de la confianza. Primero, porque hay que confiar en nuestra pareja y ésta debe confiar en nosotras para dejar que le vendemos los ojos; y segundo, porque es importante que nosotras tengamos confianza en nosotras mismas para poder incorporar nuevos juegos en nuestras relaciones sexuales a dos.

Plantéate una cosa: ¿Hay algo que harías si tu pareja tuviera los ojos vendados que no te atreverías a hacer si te estuviera viendo? Si la respuesta es que si… pregúntate si tiene algo de malo que tu pareja te vea haciendo eso que no te atreverías a hacer si no tiene los ojos vendados… Quizás es algo que le gustaría mucho… Si quieres, prueba a hacerlo con los ojos vendados y gana confianza para, más adelante, quitarle la venda y que goce viéndote hacerlo…

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