Generosidad en la cama. ¿Mito o realidad?

Las personas tenemos muchas formas de entender la sexualidad. Pero estaréis de acuerdo que la mayoría de ellas entienden que el sexo significa dar placer y recibir placer, ¿verdad? ¿Cuántas veces habrás escuchado esa frase?Seguro que muchísimas. Es lo que se espera en una pareja sexualmente activa, que tu des placer al otro y el otro te dé placer a ti.

Sin embargo, os invito a hacer una reflexión: fijémonos en la frase “dar placer y recibirlo”, “dar” y “recibir”, como si fuera un intercambio, yo te doy placer y espero, luego, recibirlo porqué yo te lo he dado antes. Quizás soy demasiado estricta, disculpadme si es así, pero los verbos tienen una función y un significado. Si lo utilizamos de ésta manera, la interpretación que haremos será tal cual.

Por lo tanto, siguiendo esta idea, ¿en quién estás centrada tú cuando tu pareja está centrada en ti? Lo que suele pasar es que muchas personas siguen centradas en su pareja y siguen pensando en él/ella, en el placer del/a otro/a pero como ahora te toca recibir y no dar, pueden aparecer frases en la mente del estilo “a ver si se va a cansar…”, “lleva mucho rato y no llego al orgasmo, seguro que está aburrido/a”, e inmediatamente después, casi sin ser consciente, te ves diciendo “para, para que llevas mucho rato (y seguro que ya estás cansado/a)”, y vuelves a sentirte bien cuando estáis jugando sexualmente a algo donde ves que tu pareja vuelve a disfrutar (o a demostrar que está disfrutando).

Si alguna vez te has sentido diciendo esa frase, te diré una cosa, eres una persona muy generosa. Pero a lo que vamos. En el sexo, ¿la generosidad funciona? Puede funcionar si tienes un alto grado de autoconocimiento y te resulta sencillo cambiar el objetivo del placer. Si eres un simple mortal, lo que tienes que hacer para disfrutar de todas tus relaciones sexuales es aprender a ser más egoísta.

Parece que no nos gusta mucho ser egoístas pero en el sexo lo tenemos que ser porque, si mientras tocas a tu pareja, piensas en su placer, no estás sintiendo el placer que te produce tocarle. Si mientras te toca tu pareja, estás pensando “que no se aburra”, “llega rápido al orgasmo para que no se canse”, “lleva mucho rato…”, no estás sintiendo el placer que te produce que tu pareja te toque.

En el sexo tú tienes que estar pendiente en todo momento de tu placer. Si acaricias a tu pareja, que sea porque disfrutas acariciándole, no para que disfrute, sino para inundarte de placer cada vez que sientes tu mano en su piel. Tienes que tocar porqué te gusta tocar. Si tú estás centrada/o en tu pareja y tu pareja como buen egoísta sexual está centrado/a en sentir lo que le haces, ¿quién está centrado/a en ti? ¿Quién sentirá tu placer? Nadie.

Por lo tanto si alguna vez sientes que te estás centrado en tu pareja sin tenerte en cuenta a ti, frénalo, no lo permitas y hazte dueña de tu propio placer. Permítete ser un poco egoísta en ésta área de tu vida. Tú tienes que responsabilizarte de tu placer sexual, indicar dónde te gusta, de qué manera y a qué ritmo. Tu pareja no siente lo tu sientes. Por lo tanto, guía, indica y habla con tu cuerpo, con tu no verbal. No esperes nunca que tu pareja adivine lo que quieres, cómo lo quieres, y cuándo lo necesitas. Esa es tu parte del pastel. El sexo en pareja debería ser “sentir tu placer mientras sientes su placer”. ¿Te atreves a ser un poco más egoísta para permitirte sentir tu placer?

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